No puedo entenderlo

No entiendo por qué te has ido. La teoría me la sé la toda. Una mutación, un momento dado, nadie sabe por qué pasa. Es la enfermedad del siglo XXI, casi un tercio de nosotros la desarrollará, estamos en pañales en la lucha contra él. Se llama glioblastoma, no tiene cura, es mejor morir que vivir sufriendo. Todos envejecemos, todos morimos, es parte de la vida, peor es cuando le pasa a un niño. El duelo dura dos años, luego se pasa, la vida sigue. La vida es dura, tiene estas cosas, hay que aceptar la realidad. Ningún momento es bueno para despedirse de alguien a quien quieres tanto… Todas esas cosas, todo eso lo sé, pero no me consuela. Y sigo sin entender por qué te has ido.

Te echo de menos, papá…

Anuncios
Categorías: Reflexiones y memorias | Deja un comentario

Hasta siempre, papá

Mi padre ha fallecido esta tarde, a los 57 años, después de poco más de uno y medio luchado contra un cáncer cerebral. Ha batallado hasta el último momento, pero no ha podido ser. Mi padre es admirable. No ha tenido grandes proyectos ni ha construido un imperio. No ha escrito libros ni dado conferencias. Pero ha sido un hombre grande porque siempre ha estado lleno de buenos sentimientos. Jamás he visto en mi padre atisbo alguno de rencor, avaricia o envidia, y ha tenido paciencia infinita para perdonar sin miramiento a todo el que le ha hecho daño. Mi padre no sabía decir que no, porque él eligió decir que sí. Ese era mi padre, y estoy orgullosa de él. Te quiero, papá.

Categorías: Memorias y reflexiones, Reflexiones y memorias | 1 comentario

La soledad del corredor de fondo

Dicen los corredores de maratón que el tramo más duro de la carrera es aquel en el que ya casi vislumbran la meta. Es en ese momento cuando el peso del esfuerzo acumulado recae con aplomo sobre el atleta, y entonces ninguna distancia es lo suficientemente corta para que se sienta alcanzable. De repente, todo el vigor y la fuerza que le hacían seguir adelante se transforma en una gran desesperación de querer y no poder, de no estar hecho para eso. El corredor, rodeado de personas que le animan, se siente la persona más sola del Mundo.

A este fenómeno lo llaman “la soledad del corredor de fondo”, expresión que representa el sentimiento de desolación, de abatimiento, de agotamiento psicológico que siente un corredor de maratón cuando está tan cerca de una meta que se le hace imposible llegar, aquel momento en que más fácil le resultaría caer y renunciar a su destino. Podría decirse que es el último obstáculo en el camino del atleta, la última prueba para hacerle desistir. No deja de ser una nimiedad al cabo de meses de entrenamiento, pero llega en el momento más inoportuno en que el corredor, exhausto por el esfuerzo, necesita más que nunca ser cuidado y comprendido. Es por eso que, a menudo, ese último obstáculo le resulta infranqueable. No es de extrañar que, ya recorridas decenas de kilómetros y a falta de sólo cinco o seis, el atleta abandone la carrera desmoralizado. No es una cuestión física, sino mental. Es, simplemente, que ya no puede más.

La soledad del corredor de fondo tiene lugar aun cuando el atleta siente la meta como una satisfacción, un anhelo, el objetivo ante el cual se ha estado preparando con ilusión. Y sin embargo, ¿Cuán peor podría resultar la sensación si la meta representara algo terrible, una desolación aún más grande, una impotencia jamás sentida? Y es que las carreras de fondo se pueden llamar de muchas formas. Nos solemos referir a ellas como “media milla”, “milla”, “maratón”, “ultramaratón”… pero otras tienen nombres como “párkinson”, “alzheimer” o “cáncer”, las más duras para todos los que participan, ya sea en primera persona o como cuidador. Es en estas últimas carreras donde el tramo final es más difícil, ya que aún exhausto el corredor se debate entre la necesidad de alcanzar la meta y el deseo de que esta se aleje cada vez más. Siente que va a desfallecer, pero le gustaría que su peculiar carrera no acabara nunca incluso a pesar de que lo que su mente le pide en realidad, como a todo corredor de fondo, es desplomarse y abandonarlo todo.

No he sabido hacerlo bien, me faltaba experiencia como corredora. Cuando mi padre enfermó una amiga me decía: “No gastes toda la energía, que esto no es una carrera de velocidad, sino de fondo”. Hoy día estoy exhausta. Puede que no sopesara correctamente el desgaste, quizá no me reservé mucha energía… no se si será eso pero a fecha de hoy,  después de casi 20 meses corriendo y a pocos días del final, por fin entiendo lo que es la “soledad del corredor de fondo”.

Papá, te quiero con locura,

Miri

Categorías: Reflexiones y memorias | 1 comentario

De cómo una ley se transforma en tuberculosis, o cómo cargarse la salud pública de un decretazo

Perderán el derecho a la prestación sanitaria los mayores de 26 años que nunca hayan cotizado, las personas a quien se les agote la prestación por desempleo, así como los inmigrantes que residan de manera irregular en nuestro país, sin tener derecho ninguno de los tres colectivos a recibir asistencia médica como beneficiarios de la tarjeta sanitaria de un familiar. Esta es la sentencia que cayó sobre los españoles, bajo la forma de Real Decreto, hace ya unos meses. La mayoría de la población, lejos de preocuparse, respiró aliviada: “menos mal que a mí esto no me atañe”…. La cuestión es… ¿Seguro que es así?

La semana pasada una asistente social me contaba el caso de un inmigrante irregular, africano, que padecía tuberculosis. Fue diagnosticado y se intentó ponerlo en tratamiento cuando, sorpresa, se encontraron con esta ley que lo prohibe. Tuvieron que enviar a esta persona a su casa, y nadie sabe a fecha de hoy si vive o no, ni en qué condiciones lo hace.

Esta situación, que atenta claramente contra la dignidad humana, se está produciendo cada vez con más frecuencia no sólo entre inmigrantes sino también entre jóvenes que, recién salidos de la universidad, aún no han tenido la ocasión de encontrar su primer empleo y, para colmo, entre los parados de larga duración. Paradójico decreto aprovado por el Gobierno, teniendo en cuenta que el paro de los menores de 26 años ronda el 53% y el paro global ronda el 25%. Más de la mitad de nuestros jóvenes y la cuarta parte de la población activa española carecerá de seguro sanitario público en cuestión de unos meses. Y aún así, por graves que parezcan este tipo de situaciones, el problema no acaba ahí, sino que no hace más que empezar…

Resulta que en la naturaleza, para descontento del Gobierno, los microorganismos no son racistas, no entienden de paro juvenil ni mucho menos de austeridad. Les da igual si una persona viene del Congo, tiene 25 años o se le acabó el paro. No se dispersan siguiendo los criterios diseñados por el Ministerio de Sanidad, sino que hacen algo más sencillo: buscan un huésped y punto. Si las personas que padecen enfermedades contagiosas reciben una atención temprana el microorganismo patógeno muere y su dispersión es mínima. Pero si las personas enfermas no son tratadas y conviven con otras en casa, en las tiendas o en el metro, desarrollando su vida normalmente, las infecciones se transmiten de forma exponencial, ya que una sola persona puede infectar a treinta, cada una de las cuales a su vez puede infectar a otras treinta, y así hasta el infinito… cabe concluir, por tanto, que una persona infectada y no tratada constituye un reservorio de microorganismos patógenos y un foco de infección que puede poner en peligro la integridad de la población sana y convertirse en una verdadera epidemia en cuestión de días.

Ya va sonando más grave, ¿Verdad? Pero no, tampoco ahí acaba la cosa…

En las guarderías conviven y se crían niños de diferentes procedencias y clase social. El hecho de que los hijos de inmigrantes y jóvenes que no hayan cotizado no puedan recibir las vacunas obligatorias implica un riesgo inasumible para otros niños más pequeños que todavía no han completado el calendario de vacunación, así como para aquellos que no se las han podido poner por padecer enfermedades autoinmunes, ser alérgicos a ellas o estar recibiendo un tratamiento de quimioterapia. Sí, así funcionan las vacunas: si tú estás vacunado contra una enfermedad, no puedes contagiarte ni por tanto contagiarme a mí, aunque yo no lo esté. El hecho de que todos los niños estén vacunados por norma protege de infecciones a los más débiles que eventualmente no pueden estarlo. Una de estas vacunas es, por ejemplo, la que protege de la poliomielitis, enfermedad altamente degenerativa que impide progresivamente la movilidad y que provoca que, desde niñas, las personas infectadas padezcan una parálisis parcial progresiva. No me gustaría explicar dentro de unos años a mis alumnos que un día vivimos en una España donde la poliomielitis o la tuberculosis estaban prácticamente erradicadas, mientras los afectados por estas enfermedades me miran con cara de sorpresa preguntándose qué error cometimos para que hoy día los primeros no puedan caminar ni los segundos, respirar… y todo por el capricho de unos cuantos políticos con cartilla sanitaria privada que jamás han concebido que algo así les pueda afectar…

Espero que el Gobierno se replantee estas medidas a tiempo. Tratar un caso de tuberculosis temprana tiene un coste irrisorio al lado de tratar una epidemia de contagios. Tratar un caso de VIH es infinitamente más barato que tratar treinta nuevos portadores. Una vacuna de poliomielitis no cuesta nada al lado de lo que implica tratar un sólo caso durante toda la vida. Ojalá nuestra clase política apele a la sensatez y se repase el cuaderno de biología de la EGB antes de convertir en una epidemia alguna infección antaño erradicada en España…

Si crees que es intolerable y anticonstitucional que se provoquen este tipo de situaciones, comparte esta entrada. Puede que si nos movilizamos a tiempo salvemos muchas vidas…

Salud a tod@s,

Miri

Categorías: Críticas y divulgación | Etiquetas: , , , | 1 comentario

De lo que fue y es de los soldaditos del Risk, o de cómo nuestros políticos nos juegan la partida

Hoy se reúne el Banco Central Europeo en Barcelona. Hoy felicitan al gobierno actual por el valor que presenta al realizar reformas que el pueblo sufre con tal impotencia que, resignado, ni en luchar se molesta. Hoy es su día de gloria por sangrar jubilados de mísera pensión, abandonar a su suerte niños con problemas de aprendizaje, dejar en el paro unos cuantos cientos de miles de españoles más y permitir que, después de todo, los bancos destruyan hogares, embarguen viviendas y comprometan el futuro de varias generaciones, mientras acumulan un capital inmobiliario que ni siquiera sacan a la venta y aprovechan las subvenciones públicas para estafar al Estado comprando su propia deuda. Eso, representa, es su día de gloria. Señores gobernantes, permítanme, por favor, que no lo celebre con ustedes. Definitivamente, no es mi día.

Viendo en la tele esta reunión, no puedo sino acordarme de las largas partidas de Risk que durante mis años universitarios compartía con mis compañeros. Allí, delante de una cerveza, conquistábamos territorios, nos hacíamos con el Mundo, y decidíamos en segundos la suerte de un puñado de soldaditos de plástico. Obviamente los apreciábamos, ya que constituían la base de nuestro éxito de la partida. Obviamente no los sacrificábamos en vano, sino en pos de un objetivo. Obviamente creíamos en el resultado global, más que en el interés propio de las partes. Pero el caso es que siempre acabábamos contentos la partida, cenábamos, y nos íbamos tranquilos a la cama. Afortunadamente, nuestra suerte no era la misma que la de nuestros soldados que, de haber sido reales, habrían dejado familias enteras desoladas en el llanto y la miseria. Poco tenía eso que importarnos, en nuestra cama caliente.

Eso es lo que veo cuando en mi televisión aparece la reunión del Banco Central Europeo. Una panda de políticos y financieros estirados, divirtiéndose, jugando al Risk. En realidad poco se juegan ya que, ganadores o perdedores, todos ellos dispondrán de una pensión que les permitirá dormir tranquilos hasta el fin de sus días. Al final, quien realmente pierde una partida de Risk no son los jugadores. No, no son ellos. Son los cientos de soldaditos que caen en combate. Aquellos que, para los grandes jugadores, no tienen ni nombre. Sea dicho: Nosotros.

Ya me gustaría ver a estos intrépidos estrategas esperar seis meses para una operación a corazón abierto. Ya me gustaría ver a sus hijos compartiendo clase con otros treinta y siete alumnos inmigrantes en una escuela pública. Ya me gustaría ver su cara de impotencia mientras su hija, enferma de cáncer, espera más de tres meses a recibir el tratamiento de radio. Ya me gustaría percibir su angustia mientras el banco les embarga el único hogar que tienen y que deberán seguir pagando mientras temen que sus hijos acaben heredando la hipoteca. Ya me gustaría, aunque sólo fuera eso, verlos pagar los peajes de su propio bolsillo cada vez que van a trabajar. Esto no pasará porque nuestros impuestos ya les pagan su domicilio habitual, su casa de verano, sus viajes, sus dietas y la sanidad y educación privadas para ellos y sus familias. Allí, escondidos en su feudo, toman medidas para levantar este país plagado de pequeños lacayos incultos que no entendemos de economía y no podemos alcanzar a entender, pobrecillos nosotros, la bondad de sus reformas. Ciertamente no soy economista, pero ya me gustaría que sufrieran en sus carnes sus propios experimentos, como hacemos el resto de españoles. Entonces, señores, creeré en ustedes. Lo prometo.

Mientras tanto, permítanme que considere ilegítima cualquier decisión que tomen sobre mi futuro desde sus altivos sillones. Lo siento, señores, no me los creo. Sé que falta liquidez, pero también sé que hay alternativas. Aunque, por supuesto, no creo que las encuentren mientras no puedan experimentar en sus carnes las consecuencias de sus actos. Para tomar decisiones sobre el pueblo, señores, deberían ser, primero, parte del pueblo. Deberían transformarse, aunque por minutos fuera, en esos diminutos soldaditos de esta, su partida de Risk.

Saludos a tod@s,

Miri

Categorías: Críticas y divulgación | Etiquetas: , , , | 1 comentario

Aprendiendo a vivir con miedo…

                          Cuando al ocaso del día

                         le sigue una noche larga,

                          uno percibe lo amarga

                        que puede hacerse la vida

                      cuando trae una nueva carga.

                                           Donde ayer fue otro mundo

                                          y mañana es otro día

                                         lo más sensato sería

                                           no pensar, meditabundo,

                                          lo que se pierde y tenía.

                      Pero en tiempos de flaqueza

                          se necesita paciencia,

                       valor, fuerza y experiencia

                           para sacar entereza

                       de la rabia y la impotencia.

                                          Y estas cosas de la vida

                                          que algunos llevan de vuelta,

                                          yo, joven e inexperta,

                                         sigo viviendo de ida,

                                          sin sentirme ya resuelta.

                      Entretanto nazco, crezco,

                        resucito y, de repente,

                        prisionera de mi mente,

                      me ahogo y me desvanezco

                        sin saber hacerle frente.

                                               No me juzgues, no es mi culpa.

                                             Voy haciendo lo que puedo.

                                              Lo intento, insisto y no llego.

                                             Nadie me ha enseñado nunca

                                             cómo se vive con miedo…

                                                                                                 Miri                     

                                                                                   

Categorías: Reflexiones y memorias | Etiquetas: , , , | Deja un comentario

La línea internacional de cambio de fecha, o por qué nada pasó en Samoa el 30D

Hace unos años estuve en Nueva Zelanda, un hermoso país que se encuentra exactamente en las antípodas de España. Por ser esto así, había justo doce horas de diferencia entre ambos estados. Cuando en Nueva Zelanda eran las once de la noche del día… pongamos, 15 de Abril, en España eran las 11 de la mañana del 15 de abril. Tres horas más tarde, en Nueva Zelanda eran dos de la madrugada del 16 de Abril, y sin embargo en España eran las dos de la tarde… todavía del 15 de Abril. Para calcular la hora española simplemente había que restar 12 horas al reloj neozelandés. Yo pensaba que, dado que ambas horas eran exactamente opuestas, 12 horas era la diferencia horaria máxima entre dos países. Sin embargo… al cabo de unos días conocí una chica chilena que me contó que la diferencia horaria entre Chile y Nueva Zelanda era… ¡De 20 horas! Curiosamente, cuando en Nueva Zelanda eran las 4 de la tarde, en Chile eran las 8 de la tarde, pero… ¡Del día anterior! Si realmente había tan pocas horas de diferencia solar… ¿Por qué se llevaban tantas horas de diferencia real?

Para entenderlo es necesario retroceder al año 1522, fecha en la que la tripulación de Fernando de Magallanes completó la primera vuelta al globo  terrestre. Después de una travesía de tres años, aquellos marineros arribaron a España el domingo 7 de septiembre. Sin embargo, la fecha que indicaba su diario de navegación correspondía al sábado 6 de  septiembre. ¿Por qué la discrepancia? Porque habían viajado en la misma dirección que el Sol, de modo que habían presenciado un amanecer menos que el pueblo español. Esto es, exactamente, lo que pasa cuando uno viaja atravesando husos horarios en dirección Oeste.

Conforme los viajes intercontinentales se hacían más frecuentes, este era un problema cada vez más importante en las rutas comerciales. Sin embargo, como no existía un punto “oficial” donde el nuevo día comenzara, era complicado establecer con exactitud la fecha en que se encontraban los navegantes. Así, en 1884 se celebró la Convención Internacional del Meridiano Origen, donde se estableció el meridano de Greenwich como referencia de latitud, se fijaron 24 husos horarios y se situó la línea internacional de cambio de fecha en el meridiano 180º,  que atraviesa el Pacífico por el estrecho de Bering, entre Alaska y Rusia. La línea no podía atravesar ningún país, así que se instó a los países próximos a acogerse a uno u otro lado de la línea según conveniencia. En realidad, como veis, el cambio de fecha no sigue ningún criterio astronómico, sino puramente práctico.

Dada esta situación, la línea internacional de cambio de fecha define, por convenio, el primer lugar que entra en un nuevo día. Por eso, cuando son las 00:00 horas del 15 de Abril al Oeste de esta línea, al Este de la misma también son las 00:00 horas, pero del 14 de Abril. Esto da lugar a paradojas como las que ocurren en los viajes transpacíficos. Imaginemos, por ejemplo, un viajero que vuela un lunes desde Tokyo a Nueva York. Si el viaje es directo y despega al mediodía, tras unas 14 horas de vuelo aterrizará esa misma mañana en Nueva York, y de hecho un poco más temprano de la hora en que salió. Supongamos que, a su regreso, despega de Nueva York el martes por la noche. Cuando baje del avión, unas catorce horas después, ya será jueves en  Japón. ¿Extraño, verdad?

Ahora que ya sabemos en qué consiste y dónde se sitúa la línea internacional de cambio de fecha, podemos entender por qué este año en Samoa  anocheció un 29 de diciembre y amaneció el día 31. Hasta el día 29 de este mes, Samoa quedaba al Este de la línea, siendo el último país en celebrar la llegada del año. Debido a que sus principales socios comerciales, Australia y Nueva Zelanda, se situaban al Oeste de la misma, se encontraban un día adelantados respecto a Samoa. Eso provocaba una importante pérdida comercial para este país, ya que  cada uno de sus días festivos venían precedidos del mismo día festivo en sus socios comerciales… provocando dos días de pérdida comercial por cada festivo. Por eso este año han decidido , el 29 de Diciembre, cambiar para siempre su posición respecto de la línea internacional de cambio de fecha, convirtiéndose ahora en el primer país en ver el nuevo día, y de esta manera, en celebrar la entrada de 2012…

Y bueno… después de todo este sermón, espero que hayáis entendido correctamente el funcionamiento de los días y las horas en el Mundo. ¿Lioso, no? 😉

Saludos, y ¡Feliz 2012!

Miri

Categorías: Críticas y divulgación | Etiquetas: , | 5 comentarios

Traidora seguridad…

Hace unos años, en Montpellier, una conocida mía preguntó a otra si quería ir a la despedida de un buen amigo. Ella contestó que no podía salir, que tenía que acabar un trabajo. La primera se rió y, con sarcasmo, contestó algo así como:

“Tengo que hacer, tengo que trabajar, tengo que terminar… construir, construir, construir… tanto construir. ¿Y después qué? Después te mueres. Y justo antes te das cuenta de que no necesitabas haber construido tanto”.

En aquel momento la broma me hizo gracia, ya que es verdad que a veces construir deja de ser un medio para pasar a ser un fin en sí mismo, y es entonces cuando deberíamos darnos cuenta de que hemos perdido el Norte. No hace falta morirte para darte cuenta de que no importa lo grande que sea tu castillo, se puede derrumbar en cualquier momento como la más frágil de las chabolas…

Seguridad… se nos llena la boca con esa palabra, y no deja de ser una pura entelequia. Nos pasamos la vida trabajando duro para crearnos un entorno más seguro. Estudiamos, ahorramos y aparcamos un sueño tras otro. Y cuando uno por fin uno cree sentirse seguro, la vida se ríe de él en la cara y le desmorona en un segundo su fortaleza con la paradoja más absurda que uno se pueda imaginar. A veces parece que sólo lo hace por el placer de mostrarnos nuestra propia ingenuidad…

Últimamente he tenido un susto grande con una persona que quiero mucho. En el momento en que mejor parecían ir las cosas, cuando no tenía ninguna queja de nada… la vida ha dado un vuelco que no me deja reir, disfrutar ni dormir. Tantos planes que tenía, tantas ilusiones… y ahora sólo tengo una. De nada me ha servido construir lo que ahora sólo son castillos en el aire. Sé que en este Planeta es mucha la gente que vive con miedo. De hecho la seguridad que pretendemos disfrutar los occidentales es algo desconocido para la mayoría de los habitantes del Mundo, que luchan cada día por ver la luz del siguiente. Soy consciente de ello, pero… yo soy nueva en esto, siempre he sido optimista y en fin… nunca me hubiera esperado una situación que requieriera tanto valor… y ahora no sé si lo tengo…

Agradezco los comentarios, cada uno de ellos, pero eso sí… por favor, no me preguntéis qué pasa, al menos no por Internet. Puedo hablarlo, pero todavía soy incapaz de escribirlo :S

Un abrazo grande,

Miri

Categorías: Reflexiones y memorias | Etiquetas: , , | Deja un comentario

Al lugar donde has sido feliz…

Al lugar donde has sido feliz… no debieras tratar de volver.

No sé quién fue el primero en pronunciar esa frase, pero… ¡Cuánta razón tenía! Todos recordamos la magia de algunos lugares asombrosos donde vivimos experiencias insustituibles. Tanto es así que a veces deseamos fervientemente regresar allí, bajo la esperanza de que en ese lugar nos inunden las sensaciones que pudimos experimentar en otro tiempo. A veces, por suerte o no, conseguimos volver… sólo para darnos cuenta de que los lugares no son intrínsecamente especiales, y de que somos nosotros, con las experiencias que allí vivimos en un tiempo dado, los que los convertimos en ese mito que ahora… se nos cae.

A veces en realidad no ha cambiado nada en ese lugar… todo sigue en su sitio y, sin embargo, hay algo que no es lo mismo… y que tiene que ver con nosotros y nuestra evolución personal. La inocencia con que disfrutamos la primera vez de un lugar nos deja anonadados a cada rincón nuevo que descubrimos, e impregna de emoción cada lugar que visitamos. Esa inocencia es un ingrediente fundamental en nuestra manera de descubrir un sitio… y sin ella, ese lugar es sólo uno más entre tantos.

Este año he vuelto al Camino de Santiago, esta vez por la ruta costera. Han sido cuarenta días de aventuras y desventuras, lo he pasado muy bien y he descubierto lugares extraordinarios. Y sin embargo… la experiencia no ha sido la misma que cuando hice el Camino Francés, hace ya cinco años. Tenía la vaga esperanza de que fuera debido a la diferencia entre ambos caminos y de que, cuando se juntasen en Arzúa, pudiera experimentar la magia que había caracterizado mi experiencia pasada. Pero muy lejos de ser así, cuando llegué a ese lugar todo me pareció un montaje, un entorno creado por y para que uno sienta ese despertar del que hablan los best sellers publicados últimamente. Me pareció algo falso y… decepcionante.

Yo había construido un mito que no era realidad, pero… que valía la pena creer. Me daba mucha fuerza pensar que existía ese lugar mágico donde uno podía olvidar sus problemas… tan cerca de casa. Por eso bien pienso ahora que… al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver. Vale la pena conservar la ilusión de que ese tipo de lugares existen por sí mismos… vale la pena creer en ellos.

Y vosotros… ¿Tenéis un lugar mágico al que no volver? 🙂

Miri

Categorías: Reflexiones y memorias | Etiquetas: , , , | 1 comentario

Tenemos lo que nos merecemos…

Estos días está teniendo lugar, con poca o más bien ninguna repercusión mediática, la marcha de los indignados del movimiento 15 M. Numerosos grupos salen caminando desde diversos lugares de España con rumbo a Madrid, para encontrarse allí el 23 de Julio y establecer lazos entre la representación del movimiento en las diferentes comunidades autónomas. Parece una buena idea, capaz de mover periódicos, telediarios… pero nada más lejos de la realidad. No deja de ser cansado, para el ciudadano de a pie, tomar conciencia día a día de la situación en la que está. Ya nadie les hace caso… 

 http://marchapopularindignada.wordpress.com/

Parece, o al menos algunos hacen parecer, que lo que pedían era algo utópico, sin sentido. Y no es así. Mientras que algunos subgrupos clamaban por un cambio radical de sistema financiero y político, la mayoría se conforman con unas mejoras muy concretas y factibles en la ley electoral, los presupuestos del Estado y el control del poder de los bancos. Pero poca gente se ha molestado, de verdad, en informarse. Muchos, sin embargo, se han atrevido a juzgar a estos grupos como “una panda de punkies y hippies” no queriendo ver que, en los orígenes del movimiento, mucha gente de a pie también formaba parte de las protestas.

Pero en realidad, el verdadero enemigo de la progesión del movimiento no son sus detractores, sino la gran masa de gente que no se ha parado, ni piensa hacerlo, a reflexionar sobre su situación. Aquellos que están más preocupados de lo que ponen en la televisión que de lo que sucederá cuando se les acabe el contrato de trabajo. Esto ya se veía venir. Yo estuve en Plaza de Catalunya el sábado que se jugó la final de la Champions League y ganó el Barça. Había razones más que de sobra para estar en la acampada, pero… el gran grueso de la población estaba al lado, en Canaletas, en una celebración multitudinaria de una victoria… en un campo de fútbol. Esa celebración, para mí, era la de una derrota. La de la derrota en la lucha por nuestros derechos, los de una generación laboral perdida. Los de unos jóvenes sobrepreparados y sobrecualificados que probablementen no experimenten en su día un contrato indefinido.

Esto es lo que se cocía esa noche en Plaza de Catalunya:

Y estas eran las celebraciones por la victoria del Barça en Canaletes, justo al lado:

Y es que, después de lo visto, y por duro que suene decirlo… tenemos lo que nos merecemos…

Hasta pronto,

Miri

Categorías: Críticas y divulgación | Etiquetas: , , , | 2 comentarios

¿… Por qué tienes un blog?

¿… Y por qué tienes un blog? La pregunta se repite intermitente entre mis conocidos, a lo largo de los meses. Me gustaría responderles, pero ya hace tiempo que me cansé de las repuestas por obligación. Ya no necesito yo, esas respuestas. Sin embargo, no les falta su parte de razón, pues tiempo ha que escribo más bien poco y que ni siquiera reviso con regularidad los comentarios. Un día, quizá, tuve claro por qué tenía tanto afán en escribir abiertamente en este blog, si bien creo que nunca supe acabar de explicarlo. Hoy casi pesa más la condescendencia hacia aquella chiquilla que necesitaba gritar sus reflexiones al mundo, que el sentido del propio blog en sí. Si tuviera que decir algo, diría que escribo para desahogarme, aunque quizá más bien escribo porque las palabras, si no, me ahogan. Debe de ser algo parecido a lo que experimenta un fumador, que no sabe si fumar le relaja o si es que más bien se siente nervioso cuando no fuma…

El caso es que no le presto atención a este, mi pequeño rincón… y, sin embargo… lo sigo necesitando tanto…

Miri

Categorías: Reflexiones y memorias | Etiquetas: , , , | 1 comentario

Ten cuidado con lo que deseas…

… Ojalá…
 
Maldita palabra, maldito su uso y maldito su abuso. Por ese vocablo comienzan y acabarán no pocas de nuestras frustraciones. Tengo un piso pero… ojalá tuviera una casa. Tengo pareja, pero… ojalá fuera libre. Tengo un amigo estupendo, pero… ojalá tuviera más. Si sólo pensáramos “Tengo un piso, tengo pareja, tengo un amigo…” ¿Cuál sería la pega? Probablemente ninguna. El problema es cuando comenzamos a desear aquello que no tenemos, sin pararnos a reflexionar realmente cuánto nos llena aquello de lo que sí disfrutamos. Al final acabamos deseando cambiar situaciones que, después de todo, eran más buenas de lo que pensábamos… y lo malo de todo es que a veces se cumplen nuestros deseos…
 
 
 
Muchas cosas he deseado este último año. Quería un compañero de piso que estuviera poco en casa, quería disfrutar de unos meses de paro para no tener que madrugar, quería volver a disfrutar de la libertad de escoger compañero de viajes y actividades, quería muchas cosas, y he tenido la buena (o mala) suerte, de que se me ha ido cumpliendo casi todo lo que con tanta ansia anhelaba. Y ahora me doy cuenta de que quizá me equivocaba en idealizar las situaciones que no vivía. Ahora ya no deseo. Ahora desear me da miedo.
 
Y es que ya tenía razón mi madre cuando me decía: “Ten cuidado con lo que deseas… porque a veces se cumple”. Cuánta sabiduría en una frase… ¿O no?
 
 
Miri
Categorías: Reflexiones y memorias | Etiquetas: , , | 9 comentarios

De cuando no se entiende de filosofía…

Hoy día existen muchan filosofías. Cada uno presume de tener una propia, aunque yo más bien supongo que eso no es más que una de las tantas ilusiones en las que todos vivimos… Poco de nuevo hay, en realidad, en la mayor parte de nuestras originales formas de pensar…
 
Tiempo ha que surgió la filosofía en la antigua Grecia… aunque no sé si realmente surgió como la evolución del pensamiento, o meramente como la clasificación de ideas que siempre habían profesado los diferentes ciudadanos.  Entre las muchas corrientes que surgieron por esa época estaban los estoicos. Eran seres dignos de admiración, personas que mantenían  la templanza aun en las situaciones más adversas. Para ellos la vida estaba manchada de desgracias y, aun así, merecía la pena ser vivida. Hoy día son muchos los que presumen de seguir esta filosofía, asimilando el estoicismo a la entereza que representa.
 
Tanto es así que personas que podrían tener una vida llevadera optan por tornarla desgraciada en su afán de mantener una entereza ante una situación que en realidad han escogido. Mala interpretación de la filosofía, esa. Un estoico es alguien que aguanta con la cabeza alta las desgracias que la vida por sí sola le trae. Cuando uno sale a la búsqueda de esas desgracias hasta que las encuentra, eso no es ser un estoico. Eso es, sencillamente, ser imbécil.
 
Y cada vez me sorprende más la cantidad de gente imbécil que presume de filosofía…
 
Miri
 
Categorías: Reflexiones y memorias | Etiquetas: , , , | 1 comentario

De por qué las preocupaciones nos hacen enfermar…

De unos años para acá, la medicina alternativa insiste en que la curación del cuerpo debe partir de la mente, porque cuerpo y mente guardan una relación muy estrecha. Este postulado parecería revelador si no fuera porque la medicina estándar ya descubrió hace tiempo no sólo esta relación, sino también los mecanismos que la controlan. Y para explicarla, regresaremos en el tiempo unos cuantos miles de años atrás…
 
Érase una vez una tribu. Sus miembros recogían frutos, cazaban animales, tenían niños… eran felices y comían perdices. Bueno… está claro que también pasaban miserias cuando venía la sequía, sufrían infecciones… pero vivían esencialmente tranquilos. Sí… tranquilos. Esa es la palabra. Bueno… al menos casi siempre, porque de vez en cuando un depredador amenazaba con desayunarse alguno de ellos o sus hijos, o se les quemaba la cueva, o había algún percance que les exigía dar todo de sí para escapar del peligro inminente.
 
En ese contexto, lo que hoy día llamamos estrés es lo que nos permitía escapar esas situaciones de una manera rápida y eficaz. Sí, porque… el estrés no es más que eso: una reacción del organismo que pone toda la energía a plena disposición para escapar de un peligro real e inevitable. Y es que cuando un bicho está a punto de comerte no es momento de reflexionar, reir, reproducirse… ni defenderse de las infecciones.
 
Voilà dónde está el problema. Las hormonas implicadas en el mecanismo de estrés, principalmente el cortisol y la adrenalina, provocan un estado de alerta permanente, liberan azúcar a la sangre para que esté a disposición de músculos y huesos, mejoran la atención momentánea, pero… inhiben todas las actividades del organismo que no tengan que ver con la supervivencia inmediata a lo que está ocurriendo. Y entre estas actividades se encuentra precísamente la defensa del organismo contra agentes patógenos que, aunque es muy importante, cuando nos persigue un león no es precísamente la prioridad…
 
En un contexto en que las personas viven tranquilas y los peligros duran relativamente poco, el sacrificio de estas funciones en pro de una reacción rápida vale la pena, pero si el estrés dura más de la cuenta, el precio a pagar es muy alto. Y eso es precísamente lo que nos pasa día a día. En nuestra sociedad, aunque parece más segura que la que vivieron nuestros ancestros, los peligros, o al menos lo que percibimos como tales, son más constantes. Salimos de casa y, en el atasco, nos asusta que el coche de atrás pueda golpearnos. Nos asusta no llegar a tiempo a la reunión y que eso tenga implicaciones en nuestro puesto de trabajo porque asímismo nos asusta quedarnos en paro, y lo que es más, no poder pagar la hipoteca y quedarnos sin hogar. Llegados a la reunión, nos asusta exponer en público nuestro punto de vista. Salimos y, de vuelta en el atasco, nos asusta llegar tarde a recoger a nuestros hijos al colegio, y que se queden desamparados en una calle llena de secuestradores, camellos, pedófilos y otros peligros que continuamente salen en la tele. Llegamos a casa y nuestra pareja llega más tarde de la cuenta, y nos asusta que pueda tener una amante y dejarnos con todas las cargas familiares… y al final del día nos damos cuenta de que hemos hecho del estrés nuestra forma de vida.
 
De esta manera lo que era una adaptación con mucho sentido para ayudarnos a escapar de un peligro, acaba ahogándonos en una situación donde lo que consideramos peligro es una sensación constante. Sí…  estamos irritables, nerviosos, no dormimos bien y, o tenemos mucha hambre, o no tenemos en absoluto. Y lo peor de todo es que nuestro sistema inmunitario está inhibido: nuestras defensas están bajo mínimos. Si el estrés durara un rato, como sería lo natural, esto no tendría muchas consecuencias. Pero si vivimos sumergidos en el estrés, es normal que cada vez seamos más propensos a desarrollar todo tipo de enfermedades infecciosas y lo que es peor… tumores. Porque las defensas juegan también un papel primordial en la eliminación de las células pretumorales… todo como consecuencia del estrés sostenido.
 
Así que… no es un descubrimiento nuevo que el estrés mata, y nadie en su sano juicio se atrevería a negar hoy día que la salud física y mental no sólo están relacionadas, sino que son sólo una.
 
Así que… ¡A desestresarse!
 
Besitos y… mucha tranquilidad,
 
Miri
Categorías: Críticas y divulgación | Etiquetas: , , , , | 2 comentarios

Mi amigo, el cinturón…

Pues sí… aquí estoy, vivita y… aunque no coleando, contenta. Y es que bicho malo nunca muere, jejeje 🙂 . La verdad es que esta vez no es un dicho.  Tras un accidente de tráfico más aparatoso que grave, lo más gordo que me ha quedado es un susto y algún mal sueño que otro. Bueno… eso y un poco de pupita en la espalda, que me ha obligado a dejar de un lado tanta actividad durante unos días y a centrarme un poco en mí. Dicen que cuando tú no sabes parar, la vida te para sola… y vaya que si es verdad 🙂 .
Ahora ya tengo dos cumpleaños que celebrar 🙂 . Y todo gracias al cinturón que, tras tanto ajetreo, vueltas incluidas… me dejó clavada en mi sitio, entera y perfectamente. Yo, que lo veía como un tostón, y me salvó la vida.
Aunque esta entrada parezca una campaña de tráfico, no puedo dejar de recomendaros que nunca, nunca, prescindáis de él. De verdad que, sin cinturón, no serán los airbags los que os saquen vivos de un accidente…
Encantada de poder volver a escribir y… ¡Hasta pronto!
Miri
Categorías: Reflexiones y memorias, Uncategorized | Etiquetas: , | 3 comentarios

Brrrrfffffffff

Estoy sentada en la biblioteca ahora mismo, repasando y comprobando una base de datos de lo más aburrido. No es que la actividad me apasione, pero estoy serena. Me encuentro bien aquí, vaya. 

Desde hace un rato, eso sí, observo a mi compañero de en frente, un chico de unos cuarentaytantos con apariencia tranquila y apacible… hasta hace poco. Sí, porque ahora, ordenando y clasificando unos tickets de compras diversas, le está cambiando la cara. Debe ser que algo no le cuadra, porque los pasa de un montón a otro frenéticamente, los mira preocupado y empieza a resoplar, vuelve a observarlos, los  cambia de nuevo, y resopla otra vez, y repite el ciclo cada vez más acelerado… y me da la impresión de que se está irritando de una manera que, en cualquier caso, no sé si le ayudará mucho a concentrarse en su menester… 

Me hace gracia… no el hecho de verlo agobiado, eso es bastante desagradable… lo que me resulta gracioso hasta cierto punto es ser espectadora de esa actitud entre prisa e histeria que adquirimos cuando algo no nos sale bien, y que lo único que propicia es que tanto eso, como el resto de las cosas que hagamos en ese estado, nos salgan cada vez peor… 

Quizá la próxima vez que me encuentre en una situación así, me acuerde de este chico y sea capaz de sentarme recta, cerrar los ojos y respirar durante unos segundos. Eso espero, vaya…

Hasta pronto,

Miri

Categorías: Reflexiones y memorias | Etiquetas: , , | 2 comentarios

De cuánto dice de nosotros nuestra manera de interpretar el Mundo

Tenía yo una mimosa… una planta maravillosa, dulce, delicada, sensible… cuyas hojas se encogían ante las caricias, como por arte de magia. Siempre he tenido cariño a mis plantas, porque cada una de ellas significaba algo en el momento en que la planté. Pero esta, en concreto, era mi favorita, porque con sus delicadas reacciones era la más vulnerable, y a la vez la más agradecida de todas. Recuerdo que por aquel entonces mi familia vino a pasar unos días a mi casa, en Barcelona. Y yo, por supuesto, lo primero que hice fue presentar con orgullo a mi querida mimosa. Allí se levantaba ella, por encima del resto de plantas, con aspecto altivo, casi arrogante, diría yo. En esto que mi hermana la toca y, entre avergonzada e intimidada, se encogió toda ella. Los tres miraron asombrados esa maravilla de la naturaleza, y no pude dejar de sorprenderme ante los comentarios tan dispares que dejaron escapar…
 
Mi hermana dejó escapar su admiración en forma de un “¡Qué planta más original! ¡Cómo reacciona! ¡Me gustaría tener una!
 
Mi madre se lo tomó de otra forma: “Vaya… qué especial y delicada… Cuídala bien, se pondrá preciosa”.
 
Y mi padre no pudo evitar ver el lado gris, comentando: “Bufff… mira si es frágil… Se va a morir”.
 

Era un hecho muy simple, pero no pude dejar de sorprenderme de cuán influía la psicología de cada uno a la hora de interpretar un hecho tan sencillo… 

Y es que no podemos dejar de impregnarlo todo de nuestros propios filtros. Buena razón tenía ese proverbio que decía: “No vemos las cosas como son, sino como somos”…

Un besito a tod@s,

Miri 🙂

Categorías: Reflexiones y memorias | Etiquetas: , , | 3 comentarios

¿Me lo dejas a deber?

¿Se lo apuntas a mi madre?… Cuántas veces utilizaba yo esa expresión, de niña, cuando me mandaban a comprar el pan o la fruta a la tienda del barrio…

Eran otros tiempos. Todos nos conocíamos, confiábamos los unos en los otros, dejábamos nuestras llaves a los vecinos, por si algún día los necesitábamos… Por supuesto que de vez en cuando había malentendidos, pero eso no rompía una dinámica basada mucho más en la cooperación que en el recelo que envuelve nuestros días…

Hoy paseo por Cuenca. Seguimos conociéndonoes, pero esas pequeñas tiendas ya no existen, en los centros comerciales nadie te fía y si llamas a una puerta miran, y no abren… tiempos distintos estos, en que uno navega entre conocidos como lo haría entre un montón de extraños…

Y yo me pregunto… ¿Quién nos ha metido en la cabeza que hoy en día no se puede confiar en nadie?…

Miri

Miri
Categorías: Reflexiones y memorias | Etiquetas: , , | 2 comentarios

¿Por qué duele tanto lo que no existe?

 ¿Por qué duele tanto un silencio? ¿Por qué duele tanto una no respuesta? ¿Por qué duele tanto una no pregunta? ¿Por qué duele tanto un abrazo que nunca se dio? ¿Por qué duele tanto algo que realmente nunca ha existido? … ¿Alguien lo sabe?
 
A veces nos duelen las cosas que no entendemos, hasta que les encontramos una respuesta. De otras, nos duele precisamente la respuesta, cuando por fin la encontramos…
 
Y por mucho que ese dolor no tenga lógica en el mundo de la razón, por mucho que todo esté donde realmente tenía que estar…
… duele…
… y vaya que si duele…
 
Miri
Categorías: Reflexiones y memorias | 7 comentarios

¿Absoluto o relativo?

Buenas de nuevo, a tod@s
 
Hoy hablaré de dos maneras de pensar, de moverse por el Mundo y de sobrevivir en Él. Son las que emplean las personas que piensan en términos absolutos, y aquellas que lo hacen en términos relativos…
 
Las primeras, o personas “absolutas” tienen claro lo que quieren. Son personas a quienes no les cuesta tomar decisiones, pues una vez que han tomado una descartan el resto y la llevan hasta el final, sean cuales sean las circunstancias. Suelen ser muy eficientes en entornos predecibles, pero se ofuscan fácilmente en los que no lo son tanto, ya que carecen de flexibilidad.
 
Las personas “relativas”, en cambio, tienen claro lo que NO quieren. Evalúan cada alternativa, no sólo para decidir cuál prefieren, sino para adjudicarles un “orden de preferencia” según se den las circunstancias. Por supuesto, tienen una opción favorita, pero si las circunstancias no son favorables, optarán por otra que no sea tan “óptima” como la que pretendían, con tal de evitar una situación que no les gusta. Son por lo general indecisos, cambian de opinión con frecuencia, y sorprenden a los suyos con decisiones que al parecer no eran las que previsiblemente hubieran escogido. Son muy flexibles, aunque por lo tanto, bastante imprevisibles.
 
Para que lo veáis más claro, os pondré un ejemplo:
 
Paco y Lucía son dos amigos que deciden hacer un viaje juntos a Canarias. Compran los billetes, hacen la maleta y, una vez en el aeropuerto, les informan de que, por motivos meteorológicos, se han suspendido los vuelos a Canarias en los próximos días. A cambio les ofrecen un viaje similar a las islas Baleares, o la devolución del dinero. Tanto Paco como Lucía se ofenden por las circunstancias, se quejan y ponen una hoja de reclamaciones. Paco decide no ir de vacaciones a un sitio que no es el que él reservó. Lucía, sin embargo, acaba embarcando rumbo a Baleares…
 
En este ejemplo, Paco sería una persona que piensa en términos absolutos: él había reservado unas vacaciones en Canarias, y si no puede ser así, no será. Pondrá varias quejas, eso sí. Reclamará sus derechos por todos los medios… pero, sobre todo, lo que no va a hacer es “aceptar” unas vacaciones en un lugar que no es el que él había elegido. 
 
Lucía, sin embargo, sería una persona que piensa en términos relativos. Está claro que ella quiere pasar las vacaciones en Canarias, por algo compró el billete allí… pero las circunstancias no lo permiten. Así pues, en el contexto que hay, sólo le quedan dos opciones: ir a Baleares, o pasar las vacaciones en casa. En esta tesitura, opta por viajar a Baleares. Si bien no es lo que hubiera preferido, claramente le parece mejor opción que quedarse en casa…
 
Por lo general, ni Paco ni Lucía serían capaces de entender la actitud del otro. Paco pensaría que Lucía no tiene claro lo que quiere, ya que ambos habían descartado Baleares como destino, cuando decidieron ir a Canarias. Sin embargo, para Lucía es muy sencillo: Descartó Baleares porque prefería Canarias, pero ahora que Canarias no es posible, prefiere Baleares que… quedarse en casa, que es la única alternativa que queda. Lucía, por otra parte, no entendería cómo Paco puede ser tan “cabezota” como para preferir pasar las vacaciones en casa que en Baleares. También es sencillo de entender: Paco no disfrutaría de otro lugar, viéndose “forzado” a renunciar a todo lo que él tenía planeado. Él tenía muchas razones por las cuales quería ir a Canarias. Sencillamente, un viaje a Baleares en ese momento no le vale la pena. Ni siquiera le apetece hacer nada allí, y tendrá la sensación de estar “perdiendo el tiempo”. Así pues, estará más a gusto en casa resolviendo esos “asuntos pendientes” que todos vamos acumulando y nunca tenemos tiempo de sacar adelante.
 
… eterna discordia, las matemáticas de la vida…
 
Y vosotros… ¿Pensáis en absoluto o en relativo? 🙂
 
Un abrazo,
Miri
Categorías: Reflexiones y memorias | 6 comentarios

Blog de WordPress.com.